25 abril 2017

El cura Don Camilo

Tullio Folezzni el sacerdote que inspiró al escritor italiano Giovanni Guareschi en su famosísima novela «Don Camilo» -traducida a todas las lenguas y llevada al cine- falleció recientemente en Italia a los 80 años de edad. Folezzni murió poco después de haber celebrado la misa en la clínica donde desde hace algún tiempo se había recogido, según informaron fuentes de la Comisión Episcopal de Misiones de la Conferencia Episcopal. 

Las aventuras del cura Don Camilo y el alcalde comunista Peppone, contadas por Guareshi en 1948, estaban inspiradas en la vida real de un pequeño pueblo de Parma, Nerviano. En plena posguerra, con una Italia al norte dividida entre comunistas y católicos, se produjeron enfrentamiento en toda regla. El párroco, que entonces no había cumplido los 40 años, era todo un carácter. Había ocultado en la torre del campanario a los «maquis» antifascistas y, después de la guerra, metió en su casa a los acusados de colaboración con el régimen de Mussolini. 

Tullio Folezzni era combativo con casi todo: atacaba el baile, el trabajo dominical, el comunismo y cualquier otra cosa que él interpretase que iba contra los intereses de la Iglesia. El sacerdote que inspiró a Don Camilo tenía una fuerza física comparable a su fuerza espiritual. Horma de su zapato era el alcalde, Alessandro Casar, el díscolo comunista Peppone, primero ortodoxo y después disidente, en cuyas fibras latía un anticlerical que no estaba dispuesto a dejarse pisar por el Don Camilo de turno. La salida de la novela de Giovanni Guareschi fue un éxito sin precedentes en la novelística italiana de la posguerra. Cuando el cómico Fernandel interpretó en las pantallas el simpático personaje del terco cura anticomunista, la fama de «Don Camilo» se hizo universal. 

Tras la primera novela, Guareschi, nacido en Rocambiancca en 1908, uno de los escritores humorísticos de mayor prestigio en Italia, escribiría «La vuelta de Don Camilo», «Don Camilo y su parroquia» o «El camarada Don Camilo», elevando al personaje a las más altas cotas de popularidad. La primera adaptación cinematográfica de la conocida novela de Guareschi tuvo lugar en 1952 de la mano del cineasta francés Julien Duvivier, y acompañaban a Fernandel en el reparto Gino Cervi, Franco Interlengui y Leda Gloria. Duvivier llevaría, una vez más, al testarudo sacerdote de Nerviano, un pueblecito en pleno Valle del Po, a la pantalla en plena posguerra.

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