23 marzo 2015

Cuando son los hombres los maltratados

Cuando se dice que un niño es maltratado, automáticamente se sospecha de los padres como autores de las sevicias de que es objeto, y si la maltratada es una mujer, enseguida se sospecha del animal del marido. 

Por desgracia, en la mayoría de los casos las sospechas se confirman y son los padres y los esposos los agresores, pero cuando se dice «hombre maltratado» se piensa que quien le maltrata es la vida y no nadie en particular. La vida, en efecto, maltrata lo suyo, pero sobre todo a quien se deja, y más todavía a quien, por dejación, ignorancia o estulticia, se maltrata a sí mismo, ora ignorando lo que le conviene, ora dejándose arrastrar por todos los vientos, ora volviendo la cara al duro reto diario de la existencia. La vida detecta al que se maltrata y aprovecha para maltratarle más todavía. 

En la relación de pareja es también uno el que se maltrata, con la particularidad de que como uno vive conchabado, amontonado, confundido con otro, cuando se maltrata, maltrata. El hombre con mal vino que se hace polvo el hígado se trata de pena, pero la parienta que padece su violencia etílica comparte estrechamente el horror. Aun así, es innegable que lo que vende, socialmente hablando, es la figura de la mujer maltratada, y nunca, o rara vez, la del hombre maltratado, por mucho que la que eventualmente tenga mal vino, o mal los nervios, sea ella. La Historia, la Leyenda, la Literatura y la actualidad de sucesos nos hablan de numerosos casos de mujeres que, aliadas con los hijos, dan muerte al marido, mientras que el caso contrario, el del esposo y los hijos que matan a la madre, es siempre excepcional. 

Pese a ello, los hombres maltratados no han existido oficialmente hasta hace poco, que consiguieron agruparse y salir un poco en los periódicos, pero ahora ya sabemos que existen, y ciando narran las perrerías que les han hecho en el dulce hogar se descubre que el maltrato no tiene sexo, y que en punto a vesania hombres y mujeres establecieron hace mucho su igualdad. Ahora bien; el que se maltrata esposándose con quien no debe corre el riesgo de que la vida se entere.

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