27 febrero 2013

Libros y Cuadernos que transformaban el aprender en un placer

Era un paso importante pasar de la primera etapa a la segunda etapa, o sea, desde quinto de EGB a sexto de EGB. Este libro naranja de lenguaje, forrado con su plástico de toda la vida, (era raro ver un libro en la escuela sin forrar), contenía los fonemas, los monemas, sustantitos, adjetivos todos clasificados y esos árboles que se desplegaban a la  hora de analizar una oración.

En un exámen de Lenguaje te podían caer preguntas como:

Escribe el singular de la palabra: parabrisas.

Escribe la segunda persona del plural del pretérito pluscuamperfecto del Indicativo del verbo Acertar.

Escribe un adjetivo numeral cardinal.

Escribe el núcleo del Predicado Verbal.

Me gustaría a mi ver si todas estas preguntas se las hicieramos no a un niño que esté estudiando primaria, si no a un estudiante universitario... me apuesto el "tragaero los garbanzos" a que no daban una":



Había un respeto por parte de los niños menores y mayores al profesor. Hay que prestar atención a la pizarra, ese cisne bien dibujado, ese castillo, esa letra caligráfica. Para cuando los niños entraban en el aula, el maestro ya tenía una obra de arte pintada en la pizarra, todos los días se curraba una diferente:


Preciosas historias, contadas de forma en las que siempre destacaba la heroicidad, la moral y la ética, para que los niños aprendieran a diferenciar perfectamente el bien del mal:



España por supuesto, siempre destacada en el estudio, donde se cultivaban determinados productos, donde hacía más frío y más calor; en resumidas cuentas, te enseñaban a amar el lugar en el que vivías:


La sencillez predominaba, lo manual, lo artesano, lo simple:



Empezando a leer, con esas animaciones lo ponían muy fácil:


Las vocales, esta cartilla era anterior a la de arriba, iba evolucionando, pero los dibujitos nunca faltaban:

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